¿Cuántas horas de la semana de tu equipo se van en tareas que una máquina haría sin cansarse? Esa fue la idea de fondo de mi intervención en la mesa redonda de Tech Show Madrid. La automatización con IA no va de llenar la empresa de tecnología porque sí: va de quitar de las manos de tu equipo lo que se repite cada día para que se dedique a lo que sí necesita criterio.
Fui invitado en representación de L4E. Te cuento lo que defendí, por qué lo creo y cómo puedes aplicarlo en tu empresa.
Dos mesas en IFEMA y una misma conversación
Tech Show Madrid se celebró los días 4 y 5 de noviembre de 2026 en IFEMA Madrid, pabellones 3 a 5. Los temas fueron muy variados, pero hubo un hilo común: cómo llega la tecnología, y en especial la inteligencia artificial, a sectores nuevos, desde el desarrollo hasta la automatización de servicios completos.
Las dos mesas redondas de IA se celebraron con el Clúster de Inteligencia Artificial de la Comunidad de Madrid, del que L4E es socia. En la primera, «IA aplicada: soluciones reales para empresas y sectores clave», compartimos escenario con otras firmas del sector. En el cartel de la mesa aparecen los logos de HueIA, Mintt y Valvia junto al nuestro.

La segunda mesa, «IA generativa, creatividad y nuevos modelos de negocio digitales», reunió a otras empresas que trabajan con IA: en su cartel figuran Bidatia, aiko, BASF, The Bridge y LT2.AI. Sectores distintos y un mismo punto de partida: la IA ya se usa para trabajar, no solo para presentarla en un escenario.

Mi ponencia se centró en las opciones y el futuro que ofrece la IA para automatizar procesos, tanto los internos de una empresa como los que tocan al usuario final. Una idea la resume: la tecnología sirve cuando libera a las personas, no cuando las deja sin sitio. Si quieres otra lectura de la misma jornada, tienes nuestra entrada Automatizar con IA para liberar a las personas.
Hubo más voces en la jornada: ponentes de otras empresas que también están aplicando la IA en su día a día. Entre ellas, Kiwa, colaboradora de L4E con la que tenemos varios proyectos en común y de la que ya hablamos en L4E y Kiwa: ciberseguridad y cumplimiento frente al phishing. Compartir jornada con un socio es una buena señal: los proyectos de IA que funcionan rara vez los sostiene una sola empresa.
Cuando el lunes es idéntico al martes
Abres la hoja de cálculo. Copias un dato de un sistema, lo pegas en otro, compruebas que cuadra. Lo repites cuarenta veces. Mañana, otra vez.
Esa es la rutina que describí en la mesa, y no es una anécdota: les pasa a muchas personas en muchas empresas. Cuando alguien hace durante meses procesos que siempre son iguales, el trabajo deja de plantearle preguntas. Ya no aprende nada nuevo, la atención se relaja y empiezan a colarse los errores por puro cansancio mental.
El mecanismo es sencillo. Una tarea repetitiva se domina en pocas semanas, y a partir de ahí se hace en piloto automático. En piloto automático cuesta detectar lo raro: la cifra que no cuadra, el dato duplicado, el cliente que pide algo distinto de lo habitual. El error aparece justo donde la atención se apaga, y corregirlo sale más caro que haberlo evitado, porque hay que localizar el fallo, rehacer el trabajo y avisar a quien dependía de él.
El resultado acaba siendo conocido: la rutina quema, y una persona quemada rinde menos. No es falta de ganas. Es que el puesto no le ofrece nada con lo que crecer.
Por eso planteo la automatización como una decisión sobre las personas antes que sobre la tecnología. Si un proceso no deja margen para aprender ni para decidir, es un candidato natural a que lo haga un sistema. Y quien lo hacía puede dedicarse a algo que sí le exija pensar.
Procesos que se mueven solos, personas que se mueven a otra cosa
Lo que permite la automatización con IA son procesos que funcionan de forma independiente, sin que una persona tenga que ejecutarlos paso a paso. Eso libera a quienes los hacían y permite reorientarlos hacia otros objetivos y otros procesos de la empresa. No es lo mismo automatizar todo que automatizar lo que toca, y la diferencia se ve bien en una tabla.
| Tipo de tarea | Quién la hace mejor | Ejemplo habitual |
|---|---|---|
| Repetitiva y con reglas claras | La automatización | Pasar datos de un documento a una aplicación, clasificar y archivar correos |
| Repetitiva, pero con excepciones | La automatización prepara y la persona revisa | Una factura que no encaja con el pedido |
| Variable y con trato humano | La persona | Negociar con un cliente, decidir prioridades, resolver un caso delicado |
La tabla es una guía general, no el inventario de ningún proyecto. Sirve para una conversación con tu equipo: ¿en qué fila está cada tarea que hacéis cada semana?
La IA es especialmente útil en la fila del medio. Un automatismo clásico se atasca cuando el documento llega con otro formato o falta un dato. Un sistema con IA puede interpretarlo, y lo dudoso queda marcado para que lo vea una persona. La máquina hace el trabajo repetitivo; la persona pone el criterio.
Piensa en una factura que llega por correo. Un sistema de este tipo suele leer el mensaje, extraer proveedor, importe y fecha, compararlos con el pedido y registrarlos en la aplicación de gestión. Si todo cuadra, el proceso sigue solo. Si el importe no coincide, el sistema aparta la factura y avisa a una persona con el motivo de la discrepancia. Nadie pierde la tarde tecleando, y nadie pierde de vista lo que de verdad necesita ojos humanos.
Para quien trabaja en la empresa, el cambio es práctico. Deja de ser quien ejecuta el proceso y pasa a ser quien lo supervisa, lo mejora y lo adapta cuando cambia algo. Es un puesto distinto, con más responsabilidad y más aprendizaje.
Menos costes, más trato personal y plantillas que crecen
Cuando se automatiza lo que toca, el beneficio llega por varios lados a la vez. En mi intervención resumí cuatro.
- Costes: un proceso automatizado consume menos horas de trabajo manual, y esas horas se pueden destinar a tareas con más valor.
- Productividad: sin tareas repetitivas que se coman la jornada, se llega a más y con menos errores por cansancio.
- Atención más personalizada: si tu equipo no está ocupado en pasar datos de un sitio a otro, tiene tiempo para escuchar al cliente o al compañero que lo necesita.
- Conciliación y calidad de vida laboral: un día a día menos monótono mejora la relación entre la persona y la empresa.
Hay un quinto beneficio menos visible: la experiencia. Quien sale de una tarea repetitiva entra en contacto con campos que antes desconocía y puede adaptarse a puestos nuevos. Para la empresa, eso significa personas que conocen mejor el negocio y que pueden asumir más responsabilidad con el tiempo.
Es la parte que más cuesta ver en un balance, y la que más cambia una organización. Una empresa que automatiza solo para recortar suele perder motivación; una que automatiza para que su gente crezca gana en las dos cosas. Si quieres ver cómo planteamos estos proyectos, tienes nuestra página de soluciones de IA.
Para comprobar que el cambio funciona, mide antes y después con indicadores sencillos: horas dedicadas a cada proceso, errores corregidos por semana y tiempo de respuesta al cliente. Si las horas bajan pero los errores y los plazos no mejoran, el proceso está mal planteado y conviene revisarlo antes de automatizar el siguiente.
Cómo empezar con la automatización con IA sin asustar a la plantilla
Cuando hablo de automatizar, la primera reacción de muchas personas es una pregunta incómoda: «¿y yo qué hago entonces?». Tiene sentido, y por eso conviene responderla antes de poner nada en marcha. Un proyecto que la plantilla vive como una amenaza se frena solo; uno que se plantea como una forma de quitarse trabajo pesado, no.
Estos son los pasos que recomiendo a una pyme, con carácter general:
- Pregunta a quien hace el trabajo. Pide a cada persona que apunte las tres tareas que más repite y que menos le aportan. Ahí está tu lista de candidatos.
- Empieza por un proceso pequeño. Elige uno con reglas claras y mucho volumen. Un éxito visible vale más que un plan enorme.
- Define quién revisa. Decide desde el principio qué casos dudosos pasan por una persona y quién tiene la última palabra.
- Protege los datos. Un proceso automatizado maneja información de clientes, facturas o contratos. Revisa qué datos entran en el sistema y quién puede acceder, y aplica las mismas exigencias que a cualquier herramienta, con apoyo en ciberseguridad si hace falta.
- Planifica el destino de las horas liberadas. Antes de automatizar, decide a qué se va a dedicar ese tiempo: atención al cliente, mejora de procesos, formación.
El último paso es el que más se olvida, y el que decide si el proyecto sale bien. Si las horas liberadas no tienen un destino claro, la automatización se queda en un ahorro sobre el papel y la plantilla percibe solo el miedo.
Hay un error frecuente que conviene evitar: automatizar un proceso que ya funciona mal. Si nadie sabe por qué se piden tres aprobaciones o por qué el mismo dato se introduce en dos sitios, la automatización solo hará ese desorden más rápido. Primero se ordena el proceso con quienes lo conocen; después se automatiza.
Un escaparate que nos compromete
Participar en Tech Show Madrid ha supuesto un gran impulso para L4E: nos ha hecho más visibles en el sector del uso de la IA para automatizaciones y procesos. Pero la visibilidad compromete. Si desde un escenario defendemos que la tecnología tiene que mejorar la vida laboral de las personas, cada proyecto que hacemos tiene que demostrarlo.
Llevamos desde 1999 acompañando a empresas en tecnología, y lo que hemos aprendido en más de 27 años es que las herramientas cambian, pero la lógica no. Se trata de entender el trabajo, de elegir bien qué se automatiza y de no perder de vista a quienes lo hacen cada día.
Esta semana puedes hacer algo muy concreto: reúne a tu equipo diez minutos y pídele que cada uno escriba la tarea que más repite y que menos le aporta. Con esa lista tienes el punto de partida de tu primer proyecto, y si quieres revisarla con nosotros, estaremos encantados de ayudarte.
Y en tu empresa, ¿qué tarea se repite tanto que ya la hace alguien sin pensar?
Preguntas frecuentes
¿Qué es la automatización con IA?
Es el uso de inteligencia artificial para que un proceso se ejecute solo, sin que una persona tenga que hacerlo paso a paso. A diferencia de un automatismo clásico, la IA puede interpretar documentos o mensajes que no siguen un formato fijo y señalar los casos dudosos para que los revise una persona.
¿La automatización con IA sustituye a los trabajadores?
Sustituye tareas, sobre todo las repetitivas, no necesariamente puestos. La idea que defendí en Tech Show Madrid es reorientar a las personas hacia otros procesos y objetivos de la empresa, donde aportan más y aprenden más. Que esto ocurra depende de cómo se planifique el proyecto.
¿Qué procesos de una pyme se pueden automatizar primero?
Los más indicados son los que tienen reglas claras, mucho volumen y poco margen de decisión: pasar datos entre aplicaciones, clasificar documentos o preparar informes periódicos. Conviene empezar por uno pequeño y medir el resultado antes de ampliar.
¿Es seguro automatizar procesos con datos de la empresa?
Puede serlo si se diseña con criterio. Hay que revisar qué datos entran en el sistema, quién accede a ellos y dónde se almacenan, igual que con cualquier otra herramienta de la empresa. Si el proceso maneja datos personales, hay que tener en cuenta también el RGPD.
¿Qué es Tech Show Madrid?
Es un evento de tecnología para empresas que se celebró los días 4 y 5 de noviembre de 2026 en IFEMA Madrid. Incluyó mesas redondas de inteligencia artificial organizadas con el Clúster de Inteligencia Artificial de la Comunidad de Madrid.
Elías Liarte, CEO de L4E.